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Víctor Fariña
Aug 30, 2019 ♥ 3 min read

Pero vamos a ver … en que estamos pensando los creadores de software cuando pretendemos que los usuarios paguen mes a mes por la mas mínima mierda de aplicación.

Comencemos por el principio, al comienzo las aplicaciones se distribuían en modo de pago único, tu comprabas una aplicación y era tuya … ya está, así de fácil, como si de un coche, una moto o una silla se tratase. Un clásico ejemplo de este modelo era el sistema operativo de Microsoft. Nos puede gustar más o menos pero era un modelo que funcionaba, el usuario lo entendía y lo asumía.

Un poco más tarde apareció el Shareware !!! Los más jovenes no saben ni lo que es esta palabra 😉 Pues se trataba de aplicaciones que probabas antes de comprarlas, lo que te permitía probarlas durante un periodo (por ejemplo 30 o 60 días) y luego comprarlas (generalmente tenían un precio más reducido y eran aplicaciones de menor envergadura).

Con la llegada del Software Libre, surgió un nuevo concepto y es que el software podía ser adquirido a un coste cercano a cero, y lo que el usuario contrata eran los servicios asociados a dicho software, como por ejemplo la instalación, configuración, formación, etc … el sistema en si mismo, permite democratizar el software y supone un gran avance tanto en el desarrollo de software como en el impacto que tiene en los usuarios. Aplicaciones tan conocidas como el sistema operativo Linux (Ubuntu o Redhat son algunas marcas comerciales conocidas), o la suite ofimática Libreoffice, son claros ejemplos de que este modelo funciona muy bien.

Recientemente apareció el Software As A Service, gran disruptor y prometedor de ventajas y beneficios para los usuarios, sobre todo a nivel empresarial, aunque este modelo se está extendiendo para videojuegos (como la PS Network, Xbox Live, o Google Stadia ) y para plataformas de Streaming (como Netflix o HBO)
En este sentido he de decir que el modelo en si mismo promete, pues las empresas ya no tienen que comprar servidores para las aplicaciones nuevas, no tienen que preocuparse de la actualización de las aplicaciones y se puede pagar en función de lo que se usa en realidad.

Pero recientemente este modelo se ha trasladado a las APPs móviles (tanto de IOS como de Android), y esto es lo que no tiene ningún sentido (IMHO)…

Es decir, aparecen aplicaciones para hacer ejercicio gratis que te obligan a pagar una suscripción mensual por unas funcionalidades que no aportan practicamente nada o que no valen lo que pagas. Aplicaciones para mejorar la concentración, aplicaciones para escribir, etc …

Por poner un par de ejemplos:
La APP Flow de Moleskine es gratis de descargar, pero cuesta 5,41€ por mes y hace practicamente lo mismo que el Paint de Microsoft, pero … estamos de broma ?¿!!!4

Me gustaría poner un ejemplo real calculado con precios de 2019 y de aplicaciones que me gustaría usar:

Hábitos – Fabulous 4,08€ x mes
Meditación – Calm 2,99€ x mes
Escritura – Bear Writer 1,49€ x mes
Dibujo – Flow de Moleskine 1,99€ x mes
Salud/Ejercicio – Runtastic 9,99€ x mes
Calendario con Esteroides – Timepage 1,99€ x mes
Password Management – 1Password 3,99€ x mes
Total: 26,52€ x mes

No es mucho, no, pero …

Tus datos generalmente pertenecen a la empresa que desarrolla la App y que difícilmente podrás migrar a otras aplicaciones o servicios, basicamente tus datos no son tuyos. Estás a merced de que la aplicación sea rentable, sino lo es, la empresa cerrará el servicio cuando quiera.

 

Por eso creo que, el modelo SaaS aplica a lo que aplica. Pago por uso en los entornos en los que habría que actualizar la aplicación con frecuencia o que hubiera que comprar hardware o algún otro motivo justificable, pero de verdad os pensais que vamos a pagar 30€ por mes por usar una aplicación de ejercicio, una de gestión de tareas y otra de salud ? ¿ Que es lo mismo que el recibo del agua prácticamente ¿?

No todo vale en el Software !! Estamos corrompiendo el modelo SaaS !! Y por supuesto, siempre hay excepciones.

O quizás el modelo sea el adecuado y solo hay que cambiar la mentalidad de las personas, comenzando por la mía …